10/8/09

El Poder del Nombre

El mismo poder se extiende al nombre igual que a la persona. Saber el "nombre verdadero" es tener el poder del nombre, de modo que en muchas sociedades se da la pluralidad de nombres. Hay un nombre público para uso general, luego hay otro que es más esotérico e íntimo que se mantiene en secreto por temor al poder malicioso que pudiera ejercer cualquiera que estuviese en posesión de él. Este principio está asociado con la creencia en la fuerza creativa del sonido: "En principio era la palabra y la palabra era Dios". Es un poderoso medio de exorcismo y es la base de los encantamientos en que las "palabras de poder" pueden invocar a las fuerzas elementales y abrir portales con la ayuda de la magia. El nombre de DIOS es suficiente para provocar la huida de las hadas o cualquier poder maligno. El señor Kirk (un escritor) dice que las hadas o los duendes desaparecen siempre que oyen que se invoca su nombre o el nombre de Jesús, y no pueden actuar después de haber oído ese nombre sagrado. El nombre verdadero otorga poderes mágicos sobre el alma o espíritu. Como dice Hocart "el nombre de un hombre se trata como parte de su persona. En Babilonia lo que no tenía nombre no existía."
En la antigua Roma no se le daba un nombre individual a un muchacho hasta su iniciación cuando se le otorgaba la "t
oga virilis" y a una muchacha solo cuando se casaba. La persona no tenía identidad hasta que se le otorgase un nombre.
La prohibición de usar el nombre también se da entre las hadas. Trae mala suerte nombrarlas directamente. Por eso se llama "La buena gente", los "buenos vecinos" , las "Sidhe" en Irlanda etc.
El poder del nombre se perpetua tambien con el apellido. Hay personas que le colocan el mismo nombre a un niño de uno de sus antepasados, considerándolos reencarnaciones de los mismos. O también está la superstición cristiana de no revelar el nombre del niño que no ha sido bautizado por el peligro que corre al estar desprotejido. Pueden hacerle daño las brujas, y el "D" no lo nombró porque no me gusta nombrarlo.
Edward Cloud sostiene que el nombre de cualquier ser, ya sea humano o sobrehumano, es una parte integrante de sí mismo y saberlo pone a su dueño, sea éste deidad, humano o fantasma en poder de otro, implicando la destrucción del nombrado".
Fuente: J. C. Cooper "Cuentos de hadas" . Alegoría de los mundo internos. Cáp."Las Hadas y lo mágico". Pág (71-73). Editorial Sirio. 1998.

Publicar un comentario

ISBN

IBSN: Internet Blog Serial Number 10-292-3-3128