2/7/10

Los gnomos y la amanita muscaria

En la gran familia de los gnomos que viven y trabajan en el frondoso bosque o en las profundas minas. En casi todos los cuentos de hadas e ilustraciones que de ellos se han realizado aparecen vinculados de alguna manera a las setas (consideradas mágicas). Se ha llegado a escribir que cuando un gnomo se siente acosado y acorralado por algún animal o por el hombre se convierte en una seta para pasar desapercibido. Otras veces se ha comentado que los hongos son las viviendas tradicionales de estos pequeños seres.
En el Ripollés catalán se cree que arrancar un hongo habitado por un follet comporta la muerte del pequeño genio (lo mismo se dice de los árboles habitados por diversos espíritus arbóreos). . Algunos antropólogos opinan que la afinidad entre la seta y el gnomo es una relación de causa-efecto y acaban afirmando que estos seres tan sólo son fruto de la fantasía de algunas personas.
Josep M. Fericgla enarbola una original teoría en su libro Los hongos y la génesis de las culturas donde llega a la conclusión que los minairons, martinets, gnomos o follets catalanes son consecuencia directa de la ingestión de un determinado hongo (o «bolet» en catalán) alucinógeno: la Amanita muscaria.
Cada civilización suele incorporar una droga a sus ritos y costumbres. Dentro del chamanismo siberiano y de algunas tribus sudamericanas se usa la Amanita muscaria, de la misma manera que algunos brujos americanos utilizaban el hongo theonanacatl, es decir, para ponerse en contacto con sus dioses invisibles. Diversos antropólogos han lanzado atrevidas hipótesis para explicar la ingestión ritual de algunos de estos alucinógenos naturales. Terence McKenna propone que los mismos expandieron la conciencia de nuestros antepasados prehistóricos, impulsándolos a pensamientos trascendentes que provocaron la conciencia de sí mismos. Tan arraigada está esta costumbre que incluso e escritor britanico Robert Graves afirmo que el pecado original se cometió con la ingestión de un hongo, no de una manzana.
En las Islas Británicas y en Francia la asociación entre los elementales y algunas clases de hongos ha sido analizada en profundidad, pues allí las setas reciben nombres directamente asociados al mundo de la gente menuda, así por ejemplo, Gorro de los Elfos, Capucha de los Duendes de la Duna o Silla de montar de las
Driades. El rápido crecimiento de las mismas siempre se asoció a algún ser sobrenatural, desde las hadas hasta al demonio.
En cuanto a la citada Amanita muscaria, seta peligrosa, de color rojo, capaz de producir trastornos al sistema nervioso y digestivo, es popular en el norte de Europa, ya que se supone que sus propiedades alucinógenas eran las que producían el «Berserk», esto es, el terrible furor mágico de los vikingos.
mitología nórdica, el dios Wotan, u Odín, fue perseguido por los demonios, y de la boca de su corcel Slepnir caía espuma roja que se transformaba en setas. Estas setas eran también sagradas para los celtas, que las consideraban alimento de los dioses.
pueblos indoeuropeos, los griegos, mantenían esta creencia, por ello tal vez Robert Graves piensa que la Amanita muscaria era la ambrosía de los dioses del Olimpo. . ingerir la popular «matamoscas» -que tiene una forma muy concreta (cabeza roja y tallo blanco)- produce una serie de alucinaciones que explican algunos enigmas referidos a los gnomos: el hombre se siente pequeño, ve miles de chispas que se apagan y se encienden delante suyo (foc follets o fuegos fatuos) y que parecen tener voluntad propia. Al mismo tiempo el hombre intoxicado por esta sustancia le aumenta su fuerza física y se torna hiperactivo. Según Fericgla, hay diversas coincidencias en torno a los gnomos y a los follets de los bosques que se los relaciona con la Amanita muscaria: coincidencia geográfica (bosques de abedules y/o pinos negros) y coincidencia física: están cubiertos con un gorro de color rojo) y el resto del cuerpo blanco.
Los brujos con el falso pretexto de que la amanita muscaria era venenosa, imponían a la población el tabú de no comérselos para tener sólo ellos el privilegio de hacerlo, conseguir su poder y relatar lo que veían. Lo malo de la curiosa teoría que nos propone Fericgla, como pasa con otras, es que tampoco es capaz de explicar todos los pormenores que giran alrededor de estas tradiciones. La asociación de las setas con los elementales es muy intensa y va desde la popular creencia infantil de que los gnomos habitan en ellas, hasta la de que sus círculos pueden, en determinadas circunstancias, constituir puertas a mundos paralelos...
Escandinavia aquí atribuyen los círculos de setas a los elfos, los cuales bailan durante toda la noche, dejando como huella de sus actividades lúdicas estos curiosos corros que, desde luego, son una importante pista que no debe desdeñar cualquier buscador de seres elementales que se precie.
Fuente: CALLEJO, Jesús (1996). Gnomos guía de los seres mágicos de España. Editorial Edaf. Madrid, España. pp 36-39.
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