25/5/12

Animales de las hadas

Se dividen en dos clases principales:
Salvajes: existen por derecho propio; no están sometidos a nadie.
Domesticados: son aquellos criados y utilizados por las hadas.
A veces es difícil distinguirlos, ya que las hadas dejan que sus animales corran libremente. Entre ellos hay perros de caza y caballos pequeños, que en general tienen el poder de cambiar de forma. Son los utilizados por las hadas en sus cabalgatas.

Los caballos de los Tuatha de Dannan: son los más conocidos. Los Tuatha, como todos los seres feérico-heroicos, pasan gran parte de su tiempo en cabalgatas. Se decía que los caballos que criaban no podían ser supera­dos en todo el mundo. Según Lady Wilden, eran:

...Veloces como el viento, con el cuello arqueado y el pecho ancho, los ollares temblorosos. Los grandes ojos mostraban que estaban hechos de fuego y de llamas, no de tierra inerte y pesada. Y los Tuatha hacían establos para ellos en las grandes cuevas de las colinas, e iban herrados con plata y tenían bridas de oro. Nunca se per­mitía que un esclavo montara en ellos. La cabalgata de los caballeros de los Tuatha de Dannan era un espectá­culo maravilloso. Ciento cuarenta corceles, cada uno con una joya en la frente como una estrella, y ciento cuaren­ta jinetes, todos ellos hijos de reyes, con sus mantos ver­des ribeteados de oro y sus yelmos dorados en la cabeza, y con las piernas recubiertas de grebas doradas.
El último de estos caballos fue subastado a la muer­te de su amo. Lo compró un emisario del gobierno in­glés. En cuanto trató de montarlo, el animal se encabri­tó y lo arrojó al suelo, matándolo en el acto. Luego huyó galopando, se sumergió en el lago y no se lo volvió a ver jamás.
Los Perros Negros Salvajes: se encuentran por todos lados. Su tamaño es como la mitad de un becerro y tie­nen ojos de fuego. Si alguien les habla o los golpea, tienen el poder de estallar. A menudo son las formas que toma un fantasma.
La Vaca Parda de Kirkham: es de carácter benéfi­co, ya que vaga por los páramos y deja que la ordeñe.
todo aquel que quiera. Por muchos que sean los cubos, siempre se llenarán. Pero para que esto ocurra el cam­pesino tiene que ser del agrado de las hadas. Sucedió que una bruja puso un cedazo en vez de un cubo. Or­deñó todo el día pero el cedazo, por supuesto, nunca se llenaba: por la noche, la vaca cayó rendida por el es­fuerzo y murió. Porque las brujas pueden engañar a las hadas. Otra leyenda dice que la vaca se fue de Ir­landa para siempre porque una mujer avara quiso adueñarse de ella.
El Toro Elfo: es pequeño, comparado con los toros conocidos. Tiene color ratón y orejas recortadas, cuer­nos y patas cortas. Es largo y flexible de cuerpo, con pelo corto suave y brillante; activo y muy fuerte. Se lo encuentra cerca de las orillas de los ríos. Es un visi­tante que da buena suerte a cualquier rebaño. Se di­ce que la cruza con una vaca cualquiera trae becerros que crecen hasta encontrar un gran tamaño, notable­mente dóciles, fuertes, trabajadores y semicastrados. En cambio, El Gran Toro de Bagbury era un fantas­ma feroz.
Los Gatos: eran feéricos de por sí. Pero había uno en particular, el Cait Sidh, al que se describe grande como un perro, negro y con una mancha blanca en el pecho.
Afanc: era un monstruo que habitaba los ríos, algo así como un castor gigante.
Fuente: Campos, Viviana. El Mágico mundo de los Celtas.
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