28/7/12

Daimones innombrables

Desde que el mundo es mundo se habla de dos fuerzas que se oponen entre si: el bien y el mal. Entre ambos existen los espíritus intermediarios entre los dioses superiores y los hombres, llamados espíritus de la naturaleza. Seres que podían hacer el bien o el mal a elección.
Con la expansión del cristianismo, muchos ritos paganos fueron mermando y se pasó a demonizar a cualquier cantidad de seres como las hadas, los duendes etc…
La verdad es que los demonios acabaron asociándose a los ángeles caídos o vigilantes de la Tierra, que al parecer cayeron en esta condición por haberse unido a mujeres mortales y por haberles enseñado ciertos «arcanos» eficaces e intrascendentes como son los conjuros, el poder de las plantas, fabricar espadas, cuchillos, metales, brazaletes, etcétera, conocimientos que, a la larga, serán heredados por los brujos, hechiceros, curanderos y chamanes de todo el mundo. Ni tan buenos para ir al cielo y ni tan malos para ir al infierno por lo cual viven en un mundo intermedio hasta el día del juicio final.
Se creía asimismo que traían enfermedades, desgracias y accidentes a las familias si se los nombraba por su nombre jerárquico, algunos más supersticiosos creían que las almas de los difuntos se convertían en demonios y aterrorizaban a la gente.

Existe la creencia que sobre el origen de los demonios tenían los eruditos de la España del siglo XVI nos la transmite el bueno de don Antonio de Torquemada en su obra jardín de flores curiosas (1570), donde alude, en uno de sus pasajes, al pecado de ambición y soberbia de Lucifer y a la caída con él de todos sus seguidores, diciendo que no tuvieron la misma suerte: Los que quedaron en los lugares intermedios fue porque no pecaron con tan gran de determinación y vehemencia como los otros (...) y para este efecto permitió Dios que quedase mucha parte de ellos en el aire, en la tierra y en el agua hasta el día del juicio final. Callejo Guía de los Seres Mágicos de España pág 98-99

Llamados también angeles caídos por ir en contra de los designios de Dios, por eso el príncipe de las tinieblas tiene patas de cabra y cola ya que perdío sus pies al ser expulsado del reino de los cielos. En vez de cuidar la tierra que era su responsabilidad, lo que hace ahora a través de su séquito de seres perdidos es confundir al hombre, quebrando su voluntad y creencias, infundiendo miedo y terror en el alma de los confundidos. Por eso siempre un “poseso” casi siempre es un cristiano, mientras más cerca de Dios desee estar una persona, más grandes serán las tentaciones que nos pondrá en el camino el lado oscuro.
Por eso siempre hay que protegerse con oraciones, la figura del Sagrado Corazón y con fe en uno mismo.
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