20/7/12

Hécate y Diana: las diosas brujas

Para Julio Caro Baroja hay que distinguir dos puntos de vista: lo que las brujas creían de sí mismas, de poder realizar actos beneficos o maléficos, bajo la protección de ciertos númenes conocidos o desconocidos, como Diana, Hécate, Holda, Herodiade, Benzocia, Noctilucia, Abundia…
Por otro lado lo que se pensaba en la Edad Media que eran personas que realizaban actos maléficos y adoraban el lado oscuro. No puede separarse de la brujería la presencia de un ser sobrenatural como Cernunnos, el Diávolo o Diana. Siempre ha existido un tótem una divinidad de referencia y la brujería ha tenido la suya. En el mundo clásico la adoración a Hécate es porque se la asociaba con los rituales lunares, era considerada la luna negra. La reina de las brujas. Tenía forma tricéfala para representar a las diosas Artemisa, Diana y Selene. Hécate era la protectora de las encrucijadas, de las plantas venenosas, podía curar o podía matar, de acuerdo al fin y la intención buscada.
1. Luna o “Selene” en el cielo. 
2. Diana o “Delia” en la tierra.
3. Proserpine o Hécate en los infiernos. 
Para algunos autores Diana es una combinación de vocablos celtas Di-nox (día y noche), luz y penumbra. Regino de Prum decía de estas mujeres en su “Disciplina Eclesiástica”: “Seducidas por ilusiones y fantasmas de demonios, creen y abiertamente profesan que en plena noche ellas viajan sobre ciertas bestias junto con la Diosa Diana y una cantidad innumerable de mujeres, y que en estas horas de silencio vuelan sobre vastas expansiones de terreno y la obedecen como señora…” Hécate es el nombre que más perduró en las historias grecolatinas asociadas a la brujería. Se aparecía a magos y a brujas en forma de yegua, perra o loba etc… atormentaba a los humanos recorriendo el mundo por las noches con una inmensa jauría. Hécate dejo un séquito de discípulas y también advenedizas.
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