24/7/12

Los Hombres del Musgo

Entre los viejos árboles se encuentran, a veces formas minerales y pétreas que representan hadas, faunos o geniecillos pícaros que son un símbolo de la fuerza que irradian en ese lugar. En los olmos, hayas, encinas existen también pequeñas cavidades profundas que es donde aparecen estos seres (que son los encargados de este crecimiento) siempre que se los invoque adecuadamente.
Parque Nacional de Washington (EE. UU)
Toda persona que se contacte con ellos no los olvida jamás, pues recibe de regalo un conocimiento de los secretos de la tierra. Miyo “Devas y naturaleza mágica” (1995) Son divinidades que protegen a los árboles en los cuales habitan y si desaparece el árbol, el elemental desaparece con él. Estas divinidades están representadas en forma de genios u hombres dotados de gran tamaño y fuerza, peludos y defensores de los animales y del entorno natural en donde viven. En todas las leyendas están considerados como los auténticos señores de la naturaleza, protectores de los bosques, arroyos, ríos, montañas y selvas. Su poder se equipará al de un superhombre o Dios. El musgoso es alto, delgado y con la cara pálida, los ojos hundidos y una larga barba larga y descuidada. Nadie los describe con cuernos. El nombre que se le da al musgoso es por su vestimenta pseudovegetal. Calza botas de piel de lobo y lleva un bolso donde se encuentra su flauta mágica. Es uno de los seres más confiables ya que ayuda a las personas que se pierden (campesinos, viajeros y pastores) en el bosque. Cuando hace sonar su flauta es porque se avecina un peligro. Así que con esa señal nos ayuda bastante. Es más factible escucharlo que verlo, porque es un ser que no puede permanecer quieto un segundo, está en constante movimiento y de paso se mantiene en forma. Toca la flauta de día y de noche se le da por silbar. Y salta por la espesura de los valles, ríos y montañas, con algo tiene que matar el tiempo. Siguen 3 reglas de conducta: 1. No arrancar plantas y árboles. 2. No hacer pan con la semilla de anís. 3. No contar los sueños a nadie. Respetando estas reglas se consigue su aprecio. Pero no están solos en el bosque, tienen su consorte femenina la llamada “doncella del musgo” mucho más agraciadas que su pareja masculina. Hasta donde sé aquí en Argentina no han existido este tipo de seres, aunque en países de Europa ya ni se los menciona, muchos creen que han desaparecido. ¡Qué pena! Si todo el mundo creyera en la magia quizá resuciten.
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