3/10/12

Serpientes Aladas

El primero en describir la existencia de serpientes aladas fue Herodoto donde opina que: "Arabia es la última de las tierras habitadas yendo hacia el sur, y es el único país que produce incienso, mirra, casia, canela y lédano.
 
 "El incienso lo obtienen por medio de la goma, que los griegos tomaron de los fenicios. Queman todo esto y así obtienen la fragancia, pues los árboles que producen incienso están custodiados por serpientes aladas, de pequeño tamaño y multicolores, de las que varias están colgadas por los árboles. Son de la misma clase de las serpientes que invaden Egipto y no hay, excepto el humo de la goma, nada que las haga bajar de los árboles." Las víboras se encuentran en todos los rincones del mundo, pero las serpientes aladas no se ven más que en Arabia, donde están todas agrupadas; eso hace que parezcan tan numerosas".

Herodoto quería asegurarse de la existencia de las serpientes aladas, que se embarcó hacia Arabia con tal fin: "Fui una vez a cierto lugar en Arabia, cerca de la ciudad de Buto, para investigar. Al llegar, vi los huesos negros y las costillas de serpientes en tal cantidad que era absurdo de narrar; de costillas había por montones, unos grandes, otros pequeños, otros medianos. El lugar donde se encontraban era la entrada de una estrecha garganta entre montañas escarpadas, por donde se tenía acceso a una gran explanada que se comunicaba con las grandes planicies egipcias. La historia cuenta que con la llegada de la primavera las serpientes emigraban de Arabia a Egipto, pero se encontraban en esa garganta con unos pájaros llamados íbises que les prohibían la entrada y las destruían a todas. Los árabes aseguran, y los egipcios lo aseguran, que se debe a que los egipcios prestaban servicio al ibis y lo idolatraban." Él además, describe la serpiente alada con forma de serpiente de agua, y afirma que no tiene plumas en las alas, sino que recuerdan en gran medida a las del murciélago. Aristóteles establece brevemente, como un hecho común, que en su época había serpientes aladas en Etiopía. Tanto las de dos como las de cuatro alas están representadas entre los egipcios, y Cooper las considera emblemáticas de las deidades, y que significa que las cuatro esquinas del mundo están abrazadas y protegidas por la Suprema Providencia. Deduce que en aquella época las serpientes voladoras no eran patrimonio exclusivo de los árabes sino que también lo eran del valle del Nilo. Las serpientes se reproducen en gran cantidad y son singulares en su producción, ya que no se dan en otros países, y son peores que otras en dominio y en malicia, con una bestialidad inusual, alguna de las cuales se eleva del suelo sin ser vista y también pueden volar, para de esta forma caer sobre los hombres distraídos y hacerlos presas de su poder.

¿Qué les jugaba en contra a estas serpientes aladas?

El hecho de la existencia de los íbises, sus poderosos enemigos y contrincantes. Estos vuelan sobre ellas cuando las tienen cerca y al pasar ellos las atrapan y las devoran sin piedad; pero los íbises son animales sumisos y sólo atacan a las serpientes. Al parecer fueron aniquiladas por los íbises, ya que para los árabes eran una plaga que infestaba las palmeras y asesinaba personas. La mordedura resultaba fatal, pero la muerte sobrevenía a causa de la herida, no del veneno. Cicerón habla del ibis como un pájaro muy grande, con patas fuertes y un pico largo y calloso, que destruía gran cantidad de serpientes, manteniendo así Egipto libre de enfermedades pestilentes, matando y devorando las serpientes voladoras llegadas desde los desiertos de Libia con el viento del sudoeste y así prevenir del daño que podrían causar sus mordeduras mientras estuvieran vivas, o de alguna infección después de muertas. Megástenes cuenta que las serpientes aladas se encuentran en la India, donde se afirma que son nocivas, vuelan sólo por la noche y que el contacto con su orina destruye partes de animales. Amiano Marcelino (que escribió alrededor del siglo iv d.C.) asegura que el ibis es uno entre las incontables variedades de pájaros de Egipto, sagrado, afable y muy valioso para acumular huevos de serpiente en su nido para alimentarse y disminuir así el número de serpientes. También se refiere al encuentro que tuvieron con un tropel de serpientes aladas cargadas de veneno procedentes de las ciénagas de Arabia a las que, volando por el aire, devoraron antes de que éstas abandonaran su región. Y Estrabón, en su descripción geográfica de la India, habla de serpientes de dos codos de largo, con alas membranosas como las de los murciélagos. En el Shan Hai King, o Clásico de la Montaña y el Mar. Shan Hai King parece ser una obra muy antigua y recientemente la han investigado eruditos de gran talento, quienes han llegado a la conclusión de que, al menos, es tan antigua como la dinastía Chow, anteriores a los autores descritos, y una de las obras más antiguas que describen a estos seres.

  A modo de conclusión, al parecer fueron destruidas en un principio por lo íbises al considerarse plagas y allí se pierde el rastro sobre estas criaturas. Y en la actualidad se desconoce si se han visto u observado especímenes de igual dimensión.
Fuente Bibliográfica: Gould, Charles. "Monstruos Mitológicos" (está muy bueno el libro pero es denso)
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