15/10/14

Reflexiones sobre los Viajes Astrales


En un principio los viajes astrales lo hacían los magos, los nigromantes o satanistas que dominaban el arto de lo oculto. Pero como ahora es una práctica extendida muchas personas se apuntan.
El viaje astral seria una experiencia extra-corporal se abandona el cuerpo físico para percibir otra realidad en otro estado de naturaleza. La diferencia entre sueño lucido y viaje astral radica en que, en éste ultimo, creemos estar en el mundo físico habitual y no en un sueño, para lo demás son muy similares. La diferencia es estar consciente de lo que acontece. La mayoría de los viajes astrales espontáneos suceden cuando tomamos consciencia de un sueño lucido de vuelo o un falso despertar. Pueden ocurrirle a cualquier persona al menos una vez en la vida. Son frecuentes durante el sueño, luego de la anestesia, estar en coma, parálisis de sueño, golpes fortuitos en la cabeza y estar sometido a mucho estrés.
 
Según la Teosofía los viajes extracorpóreos son una proyección a un mundo astral, de donde proviene el nombre popular "viaje astral". Pero la sigla es EEC (experiencia extra-corpórea).
Son siete planos donde el físico es el menos evolucionado.  El plano astral donde podemos encontrar: Habitantes humanos vivos (viajeros astrales) y muertos (como los cascarones astrales), la sombra (quien te acompaña en los viajes astrales), magos negros, suicidas y víctimas de accidentes y asesinatos bajo astral, de la cuarta dimensión hadas, sílfides, gnomos, elfos, del alto astral ángeles, (devas) etc…
Los riesgos pueden ser de orden natural o sobrenatural sin que haya explicación humana posible.
Orden físico mental: problemas cardio-circulatorios y nerviosos, nauseas, taquicardia, vértigo, depresión, ideas fijas generados por el choque emocional y el esfuerzo excesivo al corazón que está expuesto durante los viajes.
Los fenómenos como la naturaleza de los rayos o la tormenta son peligrosos para el aura y el cordón de plata.
Las entidades de otros niveles (larvas, cascarones, envolturas) pueden perturbar al doble extrayendo su energía, traumatizándolo y evitando su desplazamiento. Como se evita encontrarse con estas entidades o al menos encontrarse con ellas, vibra positivo.

Los que no se resignan a dejar el mundo físico son los cadáveres astrales, larvas y envolturas que constituyen el mayor problema para el individuo que viaja astralmente. No tienen la capacidad de romper el cordón de plata (se rompe cuando uno muere) e instalarse en el cuerpo físico en lugar del propietario. Lo que si puede ocurrir es que se pegue al cuerpo de la persona, le produzca esquizofrenia paranoide, fenómenos de posesión obstaculizando la reintegración del cuerpo astral extrayendo sus energías y dejando al experimentador extenuado como si estuviera vacío.
El peligro reside no en el viaje sino cuando uno desea volver a su cuerpo, ocurren dos cosas o se aterriza de manera consciente o se estrella estrepitosamente, esto quiere decir sobreviviendo a duras penas.
Los que se dedican a lo paranormal tarde o temprano se encuentran con estas entidades y deben luchar contra ellas y también los seres superiores otorgan misiones para salvar a otros humanos que se encuentren practicando el viaje astral (párrafo mío).
 
Mediante técnicas de relajación, meditación, yoga y hasta auto-hipnosis se puede lograr el ansiado viaje astral.

Fuente: Libre de la Oscuridad Mercedes Farpón Bernardo
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