31/7/12

Hadas protectoras

Cada lugar sagrado posee sus propias hadas protectoras para protegerlo de aquellos que se adentren en él sin la suficiente preparación o conocimiento. Serían los dueños etéreos de la comarca, que custodian las fortunas o las evidencias de la gente que algún día llegó a habitarlos.
 

Conocedores de esta cognición arcaica, nuestros antepasados solían pedir permiso a estos espíritus antes de penetrar en sus dominios o de realizar cualquier tipo de excavación. Este permiso podía ser muy variado: recitar oraciones hasta ofrendarles alimentos u obsequios. De no hacerla así, el éxito de la tarea, e incluso la vida de los exploradores, podría correr peligro.
Entre estas costumbres se habla de tres tipos de hadas protectoras.
1. Estarían las almas de los guardianes que, primero en vida y luego después de muertos, vigilaban el lugar.
2. Los propios espíritus elementales que habitan ese entorno y, que son reacios a injerencias por parte de extraños.
3. Los seres creados para tal finalidad por excelentes magos.
Son seres creados por los magos, no son los elementales propiamente dichos, pero el ojo humano inexperto los puede confundir con un alma en pena, un fantasma, un duende etc.
Sólo sirven para un solo propósito, cuidar un recinto sagrado de humanos inescrupulosos que ansían fortunas cegados por la avaricia. Las riquezas ya sean metales preciosos u otros objetos interesantes serán descubiertos todos a su debido tiempo.
Por eso hay sitios donde es imposible construir una casa, un edificio, colocar un poste eléctrico, si los "seres creados” no te dan permiso, no construyas, ni te lleves nada del lugar que no te pertenezca, como la gente que se lleva objetos de la “Difunta Correa” (San Juan, Argentina) pero la difuntita no es un espíritu guardián, te hace favores si le haces el favor. Y si te llevas algo te ocurren cosas funestas.
Las hadas protectoras no hacen favores ni cumplen deseos, sino te quieren en el sitio harán lo que sea para que te vayas, asustarte, espantarte, infundirte miedo hasta lograr su cometido… que te hayas ido y no insistas en volver.

2 comentarios:

Diana E. martin herrero dijo...

Todo esto es cierto.
Por eso muchas excavaciones arqueológicas han tenido problemas. Por no pedir permiso y realizarlas con un espíritu materialista y ambicioso y no de legítimo amor por la sabiduría y el conocimiento.
Y cierto que todos tenemos seres que nos guardan y guardan lugares y cosas. Algunos son muy luminosos y se ocupan de preservar nuestra vida y la pureza de los lugares.
Otros son muy peligrosos. Esto yo no lo he experimentado, pero sí un gran amigo mío. En Cuba hay magos que trabajan con espíritus que llaman "guardieros", son una especie de zombies que el mago negro envía a un lugar para que nadie pueda entrar ahí.
Pueden provocar accidentes graves a quien se atreva a entrar en la casa, la finca o lo que sea donde more el espíritu.
Son peligrosos y ahí hay que hacer limpiezas repetidas durante muchos días y con mucha Luz.

Erika dijo...

Los seres elementales tienden a dispensar cuidados a la naturaleza de manera ferviente, Gracias Diana por la info.

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